Titanic buque

TITANIC II – LA HISTORIA SE REPITE

Supongo que cuando tienes posibilidad de tenerlo todo, empiezas a desear cosas que non estàn a tu alcance. Ésto sería incluso algo muy normal y frecuente en el comportamiento humano.
El recrear algo en su estado pasado totalmente originario, en algunos casos se podría considerar un desafío demasiado ariesgado, como en el caso de recrear un Jurassic Park, por ejemplo. Además de ser difícilmente realizable, parece que sería poco sensato, al menos por lo que nos cuentan en las películas.
Claro que en este caso hipotético podría ser justificado en algún modo por la ciencia y por el hecho del valor que supone el derecho a la vida en sí. Un valor aparentemente común por su naturaleza innata pero extraordinario que es el instinto de supervivencia.
De todas maneras, el hecho de querer recrear algo del pasado ademàs de tener su fáscino como es natural, puede tener muchas motivaciones. Una muy válida es la de conmemorar un recuerdo, el honorar un sacrificio, el resaltar un valor, incluso el mismo valor que tiene la vida de una sóla persona es algo noble que merece todo nuestro respeto y atención.

museo del titanic

Pero lo interesante aquí es ir más allá e intentar interpretar las verdaderas motivaciones por las cuales algunas veces las personas ponemos más interés en conmemorar algunos acontecimientos, que curiosamente suelen ser eventos con finales dramáticos.
Es el caso del Titanic, su dramática historia la conocemos todos. El mayor barco del mundo en su época, un transantlántico británico de 46.328 t brutas, 269,06 m de eslora, 10,54 m de calado y 9 cubiertas. Hundido durante su viaje inaugural, cuatro días después de partir del puerto de Southampton hacia Nueva York.

Poco antes de las 22:30 el capitán Edward John Smith ordenó reforzar la guardia. Un mar excepcionalmente sereno como el de aquella noche no era de subestimar. La ausencia de oleaje dificultaba el avistamiento de icebergs a la deriva, el romper de las olas contra la base de los mismos delataba su presencia y ayudaba a indentificarlos mejor y más rápidamente, pero esa noche no era así.
Aquella noche era muy fría, la temperatura descendió rápidamente según se acercaban a las costas de Terranova. Por otro lado los avisos por hielo e iceberg en esa zona eran frecuentes y comunes, por lo que el capitán ordenó virar hacia el sur oeste para superar lo antes posible ese sector de riesgo.
Poco antes de las 23:40 de la noche del 14 de abril de 1912, el vigía de guardia Frederick Fleet avistó por proa una zona de sombra, que se alzaba imponente y que contrastaba con el cielo estrellado de aquella noche tranquila. Un iceberg avanzaba impertérrito hacia el Titanic. Rápidamente Fleet sonó la campana tres veces, alertando al puente de comando.
A pesar de las maniobras para evitar la inminente colisión, pocos instantes después el Titanic chocó inevitablemente contra el iceberg, de costado por el lado de estribor. El roce produjo un daño en el casco del buque a 5 m por debajo del nivel de flotación. El consecuente desgarro de las planchas de acero ocasionó unas roturas de tan sólo 5 cm de ancho, pero suficientes para inundar rápidamente 5 compartimentos de la cubierta inferior.

A las 00:05, el capitán dio orden de preparar los botes salvavidas y diez minutos después los operadores de radio empezaron a lanzar las primeras llamadas de socorro.
Tras recibir el SOS el Carpathia a pesar del riesgo de encontrarse con otros iceberg, cambió su rumbo rápidamente y se dirigió a toda velocidad hacia la posición donde estaba hundiéndose el Titanic.
Pocas horas después, a las 2:20 del 15 de abril, el Titanic se partió en dos y se hundió bajo las oscuras aguas del mar canadense, a unos 600 km al sur de la costa de Terranova, llevándose con él centenares de personas que todavía estaban a bordo.

iceland

La mayoría que quedaron flotando en la superficie del mar murieron de hipotermia. Solamente 709 supervivientes de los 2211 personas que formaban el total entre tripulación y pasajeros, fueron rescatados. La Carpathia fue la primera nave en llegar horas después entorno a las 4 de la madrugada.
El HMHS Britannic, también escuchó la llamada de socorro de su buque hermano, pero al encontrarse demasiado distante no pudo ayudar en el rescate.
Es impresionante, habremos leído, oído y visto la historia docenas de veces y sin embargo cada vez que la sentimos de nuevo nos continúa a conmovernos en lo más profondo. Por desgracia no es la única tragedia de este género. Las profundidades del mar esconde muchas historias de naufragios.
Sin ir más lejos la misma White Star Line, la compañía naviera británica a la cual pertenecía el Titanic, estuvo señalada siempre por la mala suerte.
En 1873 el RMS Atlantic naufragó cerca a la costa de Halifax, murieron 545 personas. En 1893, otro buque, el SS Naronic desapareció con a bordo 74 personas, después de partir de Liverpool hacia Nueva York.
Ya en 1909 otro buque de misma compañía el RMS Republic se hundió después de colisionar con otra nave, la Florida. Pocos años después en septiembre de 1911, el RMS Olympic el hermano gemelo del Titanic cuyo casco estaba pintado de blanco para distinguirlo del Titanic, cuyo casco era negro, tuvo una colisión con el acorazado HMS Hawke.
Y como no podía ser de otra manera, también el otro hermano del Titanic, el HMHS Britannic, el tercer buque clase Olympic de la White Star Line, durante un viaje cerca de la isla griega de Kea, se hundió a causa de una mina. Pero al menos éste tuvo años y no días de servicio, concretamente 24.
Aunque aparentemente parece evidente que la mala suerte le perseguía a la White Star Line, no se puede decir que los accidentes que ha sufrido ésta compañía han sido superiores a la media o más graves. Porque hay que tenen en cuenta el gran volumen de buques con los que trabajaba, las medidas de seguridad limitadas que tenían a disposición en aquellos tiempos y las circunstancias de la época. Todo sumado era incluso probable un balance similar.
Pero lo que a nosotros interesa ahora es la magnitud que se ha dado al Titanic original y la relevancia de su vínculo con el nuevo Titanic II.
El proyecto lo anunció Clive Palmer en abril de 2012, fundador de la segunda sociedad de cruceros Blue Star Line, coincidiendo con el mes en que zarpó el Titanic de Southampton.
La construción fue comisionada a una importante empresa constructora de buques del gobierno de China, la CSC Jinling. El proyecto pretendía y aún pretende realizar una réplica exacta del RMS Titanic original.
En 2013 la Blue Star Line comunicó el comienzo de los trabajos de construcción y de su términe inicialmente previsto para el 2016. Posteriormente se retrasó para el 2014. En el 2015 todavía no habían iniciado los trabajos de construcción, pero anunciaron que lo terminarían en el 2018 y que su viaje inagural sería desde China hasta Dubai.
Después de años de pausa el pasado 27 de septiembre de 2018, la Blue Star Line a través de un comunicado de prensa, anunció la reanudación de los trabajos de construcción.
El pasado 9 de noviembre de 2018 a través de un comunicado de prensa la Blue Star Line anunció que la Tillberg Design of Sweden reanudará el trabajo en el Titanic II.
La Tillberg Design of Sweden es una compañía líder mundial en arquitectura marina y diseño de interiores. Fue fundada en 1956 en Suecia. En su larga historia y experiencia ha proyectado y diseñado interiores para más de 200 embarcaciones. Entre los cuales los famosos transatlánticos clásicos Queen Elizabeth II y Queen Mary II, The Ritz Carlton Yacht Collection y muchos otros conocidos.

Se piensa que los trabajos de construcción no podrán ser terminados antes del 2022.
A parte los obstáculos de gestión y financiación evidentes en los últimos años, el proyecto del Titanic II parece que sigue adelante contra mar y marea. Lo importante es que llegue a buen fin y que sacie las expectativas de las personas interesadas.
Precisamente ésta idea es la más intrigante. ¿Porqué puede interesar tanto la idea de viajar en la réplica exacta del Titanic?

Titanic buque

Tengamos en cuenta que el Titanic II pretende circunnavegar el mundo, fascinando a su paso por los puertos más emblemáticos del planeta. Pero también trazará la ruta original de su homónimo, zarpando desde Southampton hacia Nueva York. Pasando por la zona costera de Terranova, tal vez incluso por el lugar exacto del incidente.
Nos imaginanos, dentro del lujosísimo transatlántico Titanic II. Una imponente nave ya no, por su grandeza en tamaño, por que en estos tiempos estamos acostumbrados a ver grandes naves. Pero sí por la majestuosidad de su recuerdo que impone casi una reverencia.
La puerta de uno de los tres ascensores de primera clase se abre lentamente delante a nosotros. A nuestra espalda hemos dejamos la lujosa entrada principal decorada con exquisita inspiración barroca francesa.

Titanic escalera

Mientras se abre, persiste su imagen en nuestra mente, como olvidarla! Su majestuosa escalera imperial preside la zona de primera clase. Madera de roble, su doble curva se insinúa hacia el alto majestuosamente. Mientras, pasamos la mano suavemente sobre la barandilla lujosamente decorada en oro.

Desde el alto, un resplandor excepcional inunda de brillos la sala. Justo encima de nosotros, una impresionante cúpula de cristal se interpone entre el sol del mediodía y nosotros. La puerta giratoria a la entrada continúa a girar al paso de los pasajeros, sus dorados destellos intermitentes llaman la atención de tu mirada…
Es solo el inicio de un viaje, en principio no tendría nada de extraño, sino el hecho que es el mismo que iniciaron centenares de personas hace más de un siglo y que murieron antes de llegar a su destinación.

Titanic atardecer

¿Porqué una persona quería revivir “literalmente” un acontencimiento trágico sucedido años atrás?
Las expectativas de que se llene o no de pasajeros el Titanic II en su inaguración pueden ser diversas, de lo que no cabe duda es que a muchos nos sorprenderá la respuesta masiva.
Y es que está claro que a un sector importante de la población le gusta las emociones fuertes. Es como cuando vamos a ver una película de terror, a pesar de que nos da miedo, al saber que estamos al seguro, nos gusta. Somos así.
Lo curioso es que en principio las sensaciones asociadas al miedo no suelen estar juntas a las del placer, sino más bien, todo lo contrario. El miedo es una sensación de angustia provocada como respuesta fisiológica que aparece cuando hay una percepción de peligro real o imaginario.
Es una emoción primaria que tenemos todos los animales y humanos, que deriva de la aversión natural innata al riesgo o la amenaza de nuestra vida. Por eso intentamos siempre evitar ciertas situaciones que puedan representar peligro o amenaza.
Sin embargo en un contexto seguro estamos dispuestos a sentir esas emociones de miedo controlado. ¿Porqué?
Hay muchas teorías sobre las razones por las que nos atraen los personajes o situaciones dramáticos. Evidentemente hay una explicación natural, instintivamente estamos preparados para identificar situaciones de peligro o de amenaza que nos pondrían en alerta para una eventual fuga.
El conocer y tener en la memoria situaciones símiles nuestras o de otros, es una forma de prepararnos mejor y por tanto un entrenamiento útil para nuestra sobrevivencia.
Lo que no está muy claro es porqué la exposición del sufrimiento ajeno puede llegar a gustar. Es a decir poco extraño. Sin embargo es una realidad aunque sea contrario a nuestra naturaleza y al parecer puede tener una explicación científica.
Sin entrar en consideraciones demasiado morbosas. El gusto por situaciones dramáticas puede tener origen en la necesidad que tenemos las personas en sentir emociones fuertes.

Titanic fondo marino

No hay emociones más fuertes que las que provocan una amenaza contra nuestra vida. El sentido de supervivencia es el instinto más importante y más fuerte que tiene cualquier ser vivo. Y por tanto es evidente que provoca el grado mayor de excitación emocional.
Estudios en el ámbito psicológico han demostrado que la activación de las emociones frecuentemente no son atribuidas correctamente a los acontecimientos reales que los provocan.
Es decir las personas solemos creer que las emociones que sentimos en un momento determinado son provocadas por un evento concreto del presente y no por una situación pasada y a veces constante que ha activado nuestras emociones gradualmente.
Es el típico esemplo de la gota que colma el vaso. Damos la culpa de nuestra ira o emoción acentuada a un acontecimiento presente, el último. Cuando en realidad nuestra emoción ha sido ya cargada antes por uno o más eventos. Que poco a poco a través del tiempo se han acumulado.
Solemos atribuir erroneamente la emoción anterior unicamente a la actual.
Es lo que se llama la transferencia de emociones. Transferir la excitación de una emoción pasada intensifica la reacción emocional del presente.
El grado de intensidad depende de la magnitud de los residuos existentes. Cuanto más recuerdos emotivos más será la intensidad de la emoción en el presente. De ahí que cuanto más información recavamos de un evento pasado, más detalles y más importancia se de a ese hecho, mayor será la intensidad de emociones que podremos tener al recordarlo.
La reacción a un estímulo puede intensificar la reacción a otro. Incluso uno ya pasado y diferente, nuestro o de otra persona. El grado de activación lo arrastramos, por así decirlo, de un contexto a otro. Del pasado al presente. Por eso nos podemos emocionar recordando hechos pasados tanto si son nuestros como si han sido vividos de otras personas.
Claro que todo lo anterior todavía no explica el deleite que sentimos en recordar hechos dramáticos. Parece ser que una explicación científica existe: la inconstancia que tiene la activación emocional.
Como todos ya sabemos, una cierta inestabilidad emocional es evidente en el ser humano, sea por la complejidad de nuestros sistemas cognitivos naturales y normales, sea por disturbos psicológicos específicos.
Pero ésta inconstancia es más bien una tendencia a la interferencia, a la inercia que tenemos en el cambio rápido de nuestras emociones. Es lo que hace que una sensación de miedo se mute en alivio o que la angustia de una situación se transforme en tranquilidad y incluso gusto. Con sólo un cambio en la expectativa o en la situación podemos cambiar rápidamente nuestras emociones de forma contraria y definitiva.
Ésto daría una explicación lógica y comprensible del hecho que hay personas que disfruran de acontecimientos dramáticos incluso pasados realmente en el pasado.
El hecho de revivir una situación dramática en seguridad les ofrecería una intensidad de emociones única y extaordinaria, pero arrastrada como hemos dicho a una emoción positiva de disfrute, lo que aumentaría la emoción de manera espectacular.
Cuanta más carga emocional aunque sea dramática se haya puesto en los recuerdos de un hecho pasado, mayor será la intensidad emotiva que provocará al revivirlos en el presente. Con mayor razón si al hacerlo se hace con un cambio positivo, en este caso el de plena seguridad de supervivencia, el miedo que en un pasado causó el evento se transforma en deleite en el presente.
Es como cuando vemos una película de terror en el cine, emociones fuertes que si fueran reales no nos gustarían porque amenazan nuestra vida, pero en la seguridad de la ficción, las transformamos en gusto. Porque hemos eliminado la amenaza a nuestra supervivencia.

Una vez que hemos puesto luz sobre ésta ambigüedad que no entendíamos, queda otra todavía más asombrosa.
Siendo personas inteligentes como decimos que somos los humanos, como no podemos comprender la importancia de superarnos a nosotros mismos en éstas, nuestras limitaciones psicológicas y anteponemos nuestras emociones ficticias placenteras presentes al valor de las emociones reales que sufrieron otras personas en el pasado?
Una cosa es la empatía emotiva y la solidaridad humana frente a situaciones trágicas, la curiosidad natural de querer conocer los acontecimientos actuales o pasados, para aumentar nuestro conocimiento y nuestra experiencia colectiva; y otra es la instrumentalización de las emociones humanas para fines comerciales.
¿Dónde está el límite entre una digna commemoración respetuosa y el sensacionalismo y la codicia de la expectación de la fama y el éxito de un evento similar, como es la posibilidad de revivir la dramática noche del Titanic?

Titanic buque

La misma historia del Titanic está llena de actos contradictorios entre acciones heróicas como el del capitán Edward John Smith hasta saqueos impropios de los restos hundidos del buque.
Como en todo, depende de cada uno de nosotros, el dar un trato respetuoso y empático o simplemente dejarnos llevar por nuestro lado ambiguo a nuestras emociones más intensas pero menos humanas.