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EUROPA TRABAJA EN UN CÓDIGO ÉTICO SOBRE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Uno de las grandes controversias del nuevo siglo: la creación de Inteligencia Artificial y su utilización en la sociedad. Implica no sólo compromisos sociales y económicos, sino también éticos.
El pasado 18 diciembre de 2018 el grupo de expertos de alto nivel seleccionado por la Comisión para el desarrollo de IA lanzó su primer borrador sobre las directrices éticas para el desarrollo y utilización de la Inteligencia Artificial.
La IA está transformando el mundo. La introdución de esta tecnología avanzada en la sociedad es ya una realidad, no sólo con los asistentes inteligentes en el hogar, sino también en ámbitos tan importantes como medicina y seguridad nacional. Sin duda comporta un desafío en todos los sectores de nuestra sociedad, desde la educación hasta en las investigaciones científicas.
Por ello Europa trata de dar respuesta a las controversias normales que surgen sobre este tema, proponiendo un código ético para garantizar su uso y desarrollo dentro de los valores y derechos fundamentales que rigen nuestra sociedad.

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En definitiva este código pretende fomentar la confianza en la tecnología de Inteligencia Artificial tutelando la dignidad humana de acuerdo con la Alianza Europea de AI.
Como explicó Andrus Ansip, Vicepresidente de la Comisión para el Mercado Único Digital:
La IA puede aportar grandes beneficios a nuestras sociedades, desde ayudar a diagnosticar y curar los cánceres hasta reducir el consumo de energía. Pero para que las personas acepten y utilicen sistemas basados ​​en AI necesitan confiar en ellos, saber que se respeta su privacidad, que las decisiones no son sesgadas. El trabajo del grupo de expertos es muy importante a este respecto y aliento a todos a compartir sus comentarios para ayudar a finalizar las directrices”.
El texto definitivo de este documento, con las directrices finales de la Comisión está programado para marzo de 2019. Con este documento Europa se definirá a nivel global sobre su enfoque ético sobre la Inteligencia Artificial.
Europa tiene recursos de profesionales en el sector, empresas de robótica, asistencia sanitaria y de transporte altamente cualificadas, determinadas a formar parte de esta innovación global. Sin embargo para ser competitivos internacionalmente es necesario una coordinación europea para poder seguir los avances tecnológicos y poder estar a la vanguardia de la innovación de IA.
Necesitamos invertir al menos 20.000 millones de euros a finales de 2020. La Comisión está desempeñando su papel: hoy, estamos dando un impulso a los investigadores para que puedan desarrollar la próxima generación de tecnologías y aplicaciones de inteligencia artificial, y para las empresas”. Afirma Andrus Ansip.
Impulsar el apoyo financiero y fomentar la participación de los sectores público y privado, para ello la Comisión a iniciado su contributo aumentando su inversión a 1.500 millones de euros para el programa de investigación e innovación Horizonte 2020.

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Además, el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas apoyará a empresas de nueva creación para la implementación de la IA, movilizando 500 millones para esta iniciativa hasta el 2020. Por lo que su intento es incrementar el espíritu empresarial y creativo, valorando competencias digitales y tecnológicas.
Otro aspecto que quiere cuidar la Comisión, es la de promover la conservación de puestos de trabajo. Sin duda la intoducción de IA creará muchos empleos, pero también otros desaparecerán. La Comisión propone una modernización de los sistemas impulsando la formación laboral específica hacia la capacitación en habilidades digitales avanzadas, adaptadas a las nuevas tecnologías IA, favoreciendo el tránsito laboral y manteniendo los derechos sociales.
Siempre que se introduce nueva tecnología capaz de transformar sustancialmente la sociedad, es normal que se planteen cuestiones éticas y legales atinentes a la responsabilidad que deriva. Ya que el hecho que una IA pueda tomar decisiones por sí misma es sin duda una cuestión a tomar en consideración.
La incorporación de la IA en la sociedad no se excluye de este debate, es más, es una de las tecnologías que más debates está teniendo en los últimos años, sobre todo en lo referente a la protección de datos sensibles, privacidad y transparencia.

Es cierto que la introducción de la IA en el sistema social debe ser sin perjudicar a las personas. Tutelar su seguridad física, psicológica e financiaria es fundamental para que la IA pueda ser aceptada en una sociedad. Además que deberían favorecer la autonomía del hombre y no reducirla.
Pero más allá de las dudas legítimas y la falta de confianza inicial que puede tener la IA en la opinión pública, la IA puede aportar grandes beneficios a la sociedad, no sólo a nivel social como mejoras en la conectividad digital y del tráfico sino en el campo científico y médico. Pueden ayudar a resolver enfermedades y mejorar la calidad de vida, aplacar el cambio climático y proporcionar mayor seguridad global.
Una tecnología que Europa no puede ignorar si quiere estar al paso del progreso y de la innovación tecnológica social.