NECRÓPOLIS DE SAQQARA

ABREN AL PÚBLICO OTRA TUMBA DE MÁS DE 4.400 AÑOS EN LA NECRÓPOLIS DE SAQQARA

El pasado sábado 15 de diciembre 2018, se dio a conocer una tumba egipciana de más de 4.400 años. Aunque ya se conocía su existencia desde 1950, ya que forma parte de una de las tumbas del cementerio arcaico de Saqqara Norte descubierto por el británico W.B. Emery en 1950. El complejo funerario de Saqqara ha sido objeto de muchas exploraciones e investigaciones desde entonces y que ya el mismo Emery había empezado entre 1935 y 1939.

Es más, el emplazamiento de Saqqara fue dado a conocer en occidente en 1821 por el general prusiano Von Minutoli. Posteriormente el ingeniero S. Perring inició las primeras exploraciones propiamente arqueológicas en 1837 al cual siguieron otros como Mariette.
Desde entonces las sucesivas exploraciones han sacado a la luz muchas tumbas del período arcaico egipciano en Saqqara, como también otros lugares tan enigmáticos como el Serapeum, palabra griega atinente a un lugar de culto del buey Apis. En este caso fue el arqueólogo Mariette quién hizo el fabuloso hallazgo en 1850. Tras ser enviado a Egipto financiado por el Louvre para adquirir manuscritos coptos.
El Serapeum situado también en el complejo funerario de Saqqara norte está excavado a 12 metros de prondundidad y está formado por 3 pasajes. A través de los cuales 24 cámaras laterales talladas en la roca se abren al paso. En cada cámara se depositó un enorme sarcófago de basalto, granito negro, rosado o piedra caliza que pesan entre 60 y 80 toneladas.
Los sarcófagos son grandes 4 m de longitud, 2,3 m de ancho y 3,3 m de altura. La tapa pesa 15 toneladas. Sólo en tres de los 24 sarcófagos hay escrituras, pero en ninguno de ellos se encontró restos de animales.

COMPLEJO FUNERARIO DE SAQQARA

Esta necrópolis está al sur del Cairo a unos 30 km de distancia. Lugar de sepultura real hasta pasada la III dinastía. Uno de los lugares de culto y sepultura más antiguas e importantes de Egipto por más de 3.000 años hasta la ocupación romana.
El complejo funerario ocupa un área aproximada de 7 km x 1,5 km. En el lugar existen también algunas docenas de pirámides accesorias de reinas y príncipes reales, pero sobre todo una cantidad importante de tumbas llamadas mastabas.
Prácticamente el complejo ha estado cubierto de arena por más de 2.000 años por lo que se pueden encontrar algunas tumbas bastante bien conservadas, incluso algunas intactas.
De hecho la necrópolis de Saqqara, nombre atribuído por una tribu de beduínos que acamparon en aquella zona y que la denominaron así en honor al dios Sokar, sirvió por mucho tiempo como lugar de sepultura de dignatarios reales de las XVIII y XIX dinastía. Aunque posteriormente era situado lejos de la capital, continuó siendo un lugar funerario también en los periodos saita y persa en las dinastías sucesivas.

Como otros sepulcros que existen en el mismo cementerio, con un total aproximado de 20 tumbas conocidas subsidiarias repartidas en esa misma zona, la tumba del sacerdote de la corte del faraón Neferir-Ka -Re de la dinastía V 2.500 a 2.300 a. C. es una de estas supulturas de la época arcaica egipciana de más de 4.000 años.
Esta estructura funeraria arcaica, llamada mastaba, son tumbas egipcias antiguas de forma rectangular, techo plano y muros laterales inclinados. Los muros eran inicialmente de adobe posteriormente se fueron utilizando otros materiales como la piedra.
La mastaba en la época arcaica era la tumba no sólo de los funcionarios importantes y sacerdotes sino también eran destinadas para los faraones y sus esposas principales y se siguieron utilizando en la dinastía III incluso en la época en que Imhotep construyó la pirámide de Saqqara, llamada la pirámide escalonada roja para el faraón Dyeser (Zoser). En la cual se encontraron catacumbas subterráneas que contenían vasijas de arcilla y cuerpos de ibis momificados como también babuinos enterrados, los dos considerados animales asociados al culto del dios Thot.

LA MASTABA, LA TUMBA ARCAICA

egypt

La mastaba se dividía en dos niveles, uno subterráneo, donde se depositaba el difunto en la cámara sepulcral, éste solo era accesible a través de unos largos pozos verticales que se cerraban una vez depositado el cuerpo. En el nivel superior se imitaba la vivienda del difunto, donde los familiares depositaban sus ofrendas. Este nivel estaba decorado ricamente con dibujos colorados.
Era frecuente decorar con relieves unas “falsas puertas” que indicaban el oriente, servían para orientar al espíritu del difunto por donde salir de la casa. También era habitual el llamado serdab, eran estatuas similares al difunto donde se creía residía el “ka” del muerto.
Con el tiempo las mastabas se hicieron más complejas, con mayor número de salas, escaleras incluso trampas para disuadir a los saqueadores.
Las mastabas más monumentales eran destinadas a funcionarios, personas de la nobleza pero también faraones. Incluso había mastabas funerarias colectivas para gente rica. Poco a poco ya en el período del antigúo imperio se adquirió la costumbre de enterrar a los faraones sepultos en pirámides.
En concreto la necrópolis de Saqqara como sabemos tiene aún tumbas interesantes todavía no abiertas al público.
Como por ejemplo una tumba de la dinastía XVIII, al estar inundada se cree que podría encontrarse intacta sin la huella dejada de los saqueos que con frecuencia sufren las otras.
Sin duda el gobierno de Egipto está últimamente sacando a la luz del público más restos arqueológicos que hasta ahora no se había hecho conocer públicamente para incrementar el interés general y así favorecer el turismo por desgracia calado en los últimos años.
Evidentemente las tierras de Egipto esconden todavía grandes enigmas y interesantes curiosidades de la época antigua que sin duda merece la pena descubrir.